Mirada sobre los cuerpos

Hoy, después de mucho tempo, fui a ver a mi doctora preferida para un control de mi salud.

Le dije “estás más gorda”, y me contestó (un tanto agreta) “no se opina sobre la corporalidad ajena”. Le contesté que yo miro y veo, y que no veo nada de malo en comentar un cambio evidente.

Lo dejé ahí porque se la veía molesta.

Me quedé pensando, porque la conozco y la quiero.

Si la hubiera encontrado más delgada, también se lo hubiera dicho, o si se hubiera cambiado el color de pelo, o cualquier otro cambio producido en el tiempo de no verla.  Eso SIN “opinar” ni a favor ni en contra, sin valoración, sin crítica, cuanto más un “estás linda” si me hubiera parecido que lo estaba, o un “¿estás bien?” si se me presentara la duda, justamente porque la conozco y la aprecio mucho. Algo así como cuando miramos un pibi conocide y/o queride y le decimos “¡cuánto creciste!” o “estás más grande!”.

Se llama “otredad” por cierto, es la mirada de un “otre” significante, y es parte constitutiva de nuestra identidad y autoimagen.

 

Me parece que hay cosas que se están exagerando, que no se están pudiendo “modular”, y que si a alguien le molesta que una persona conocida le diga que la ve cambiada en algo (sin juicio de valor, obvio), debería fijarse qué se está diciendo a sí misma sobre ese cambio…

Si a mí alguien que no veo hace mucho me dice algo como “¡Uhhh, cada vez te rapás más!” yo le diría, riéndome “¡Cierto, qué buena observación!” o si me dijera “¡Che, adelgazaste mucho!”, le diría “Y no sabés el esfuerzo que me ha costado, me va la salud en ello”, pero claro, eso porque me importa bien poco la OPINIÓN de otres sobre mi corporalidad, pero SÍ me importa su afecto y que me está “viendo” de veras.

La cosa es diferente si me lo dice alguien que no conozco.

 

Tal vez el reemplazar hábitos nocivos, como el juzgar sobre la posible belleza o fealdad de los cuerpos, el reemplazarlo por prohibiciones generalizadas y poco flexibles, digo, no sea precisamente una mejora o una mirada saludable.

Somos bichos de observación y reconocimiento, y eso NO implica juzgamiento ni crítica, sino apreciación de los cambios naturales.

Esa capacidad de observación es natural, automática, propia del reconocimiento y una prueba de atención, todas características útiles para la vida. NO significan el “juzgar” desde códigos culturales o morales aprendidos, lo que sí es dañino e impertinente.

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