Desertificación cordobesista
La desertificación de Córdoba por desmonte e incendios tiene resultados visibles. En mi patio, pese al riego (por goteo, y escaso por las restricciones), este año sólo un pequeño triste racimo en mis dos parras, ni un solo higo, nada de ciruelas ni duraznos, apenas dos granadas empezando a madurar, las mandarinitas minúsculas amarilleando y cayendo del árbol (las pongo al sol hasta que se colorean bien), la menta entrerriana, si es que ha sobrevivido, estará refugiada bajo tierra. Las dos viejas plantas de tuna, en cambio, siguen desaforadas dando higos, que además están más ricos que nunca. El limonero está abigarrado de limoncitos nuevos. Mis cactus y pitas tienen flores e hijos y se yerguen hacia el sol. Las muy adaptables azulinas la vienen peleando lindo y están sobreviviendo, con menos flores más avioletadas. La mal llamada “lagaña de perro” (yo la llamo “farolito chino”, por sus delicadas flores premiadas en Japón) se ha puesto inmensa, y, tal vez sin saberlo, proteg...