Mirada sobre los cuerpos
Hoy, después de mucho tempo, fui a ver a mi doctora preferida para un control de mi salud. Le dije “estás más gorda”, y me contestó (un tanto agreta) “no se opina sobre la corporalidad ajena”. Le contesté que yo miro y veo, y que no veo nada de malo en comentar un cambio evidente. Lo dejé ahí porque se la veía molesta. Me quedé pensando, porque la conozco y la quiero. Si la hubiera encontrado más delgada, también se lo hubiera dicho, o si se hubiera cambiado el color de pelo, o cualquier otro cambio producido en el tiempo de no verla. Eso SIN “opinar” ni a favor ni en contra, sin valoración, sin crítica, cuanto más un “estás linda” si me hubiera parecido que lo estaba, o un “¿estás bien?” si se me presentara la duda, justamente porque la conozco y la aprecio mucho. Algo así como cuando miramos un pibi conocide y/o queride y le decimos “¡cuánto creciste!” o “estás más grande!”. Se llama “otredad” por cierto, es la mirada de un “otre” significante, y es parte constitutiva de...