La vieja capacidad humana para decir y sostener estupideces e ignorancias

Veo el programa televisivo “Los 90, la década que amamos odiar” (Canal Encuentro).

 

Recuerdan la oveja Dolly, el primer animal nacido por CLONACIÓN, o sea, por implantación de un núcleo celular genético en el óvulo fecundado de una madre receptora, lo que posibilita el nacimiento de un ejemplar de “gemelo idéntico” al donador, pero nacido en otro tiempo y desde un cuerpo diferente al del original.

Ilustran con videos de opositores que presentan diversos argumentos, de los cuales el más idiota, basado en una ignorancia evidente, es uno (muy repetido) que afirma que sería “muy aburrido” un mundo donde todes fueran “iguales, contestaran y pensaran las mismas cosas e hicieran lo mismo”.

 

Ya hacía décadas que se estudiaban las diferencias y similitudes entre gemeles genéticamente idénticos, incluso siendo tres (como nuestras “Trillizas De Oro), o sea, personas con genes exactamente iguales nacidos en la misma familia, en el mismo tiempo y en la misma sociedad. Se encontraron diferencias personales muy interesantes, no sólo en la parte física (estatura, peso, color y rizamiento del pelo, habilidades motoras, sensibilidad a enfermedades, preferencias alimentarias, etc), sino, más aún, en lo emocional y psíquico y en los roles asumidos dentro del sistema vincular familiar y en lo social.

En el caso de nacimientos gemelares con separación al nacer, si bien el parecido físico se mantiene notable, las diferencias son bastante mayores aunque las similitudes sean grandes.

Es decir, ni siquiera en gemeles criados en el mismo ambiente aparece igualdad de pensamiento, respuestas o gestos.

Y eso ya se sabía en los ’90.

 

Esta tendencia de personas significativas (como Diputades y Senadores, representantes religioses, empresaries, periodistes, etc) de afirmar algo desde la ignorancia podemos verla también hoy en los falaces, inexactos y muy poco fundamentados argumentos de quienes agitan pañuelos azules, se dicen “provida” y militan en contra del derecho al aborto legal sin escuchar ni considerar datos científicos, o quieren atribuir características violentas o criminales a ciertas identidades de género.

 

Tal vez sea porque es bastante más fácil, menos trabajoso, no informarse, no estudiar, no verificar, no pensar de manera propia.

Tal vez por conveniencias económicas.

O tal vez porque aferrarse a creencias, por viejas que sean, da una especie de “seguridad”, una cierta certeza de identidad y pertenencia (por idiota que sea).

 

Considerando todo esto, es bueno que quienes creemos en el valor del pensamiento crítico propio, en la búsqueda de ciertas evidencias científicas fundamentadas y en la importancia de revisar datos y evidencias, recordemos que EN TODO TIEMPO ha habido este tipo de personas repetidoras de idioteces anticuadas y anquilosadas (se les suele llamar conservadores, conservas, tradicionalistas, anticuades, carcamanes y otras lindezas).

Lo importante es saber que existen y siempre han existido.

Y no son precisamente quienes posibilitan la evolución social.

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