Enciclowikipedia - La Enciclopedia de hoy
Hace tiempo que vengo escuchando y leyendo a muches que se preocupan, afligen y “ponen el grito en el cielo” porque ahora “todo se guglea” o “la Wikipedia tiene todo pero no es confiable”, o “nadie sabe quién la escribe”, “no se controla”, “les jóvenes no leen” (esto último aunque todo lo que se guglea o wikipedea deba ser leído, obviamente), etc, etc.
Cuando yo era
chica, teníamos las Enciclopedias. Difícilmente alguien tuviera acceso a más de
una (como para poder comparar), y la mayoría no tenía ninguna. Algunas, como la
“Cumbre”, tenían más prestigio que otras. Algunas fueron perdiendo su prestigio
con los años, especialmente cuando aparecieron las miradas revisionistas.
¿Quién controlaba
el contenido (o el sesgo ideológico) de las Enciclopedias? ¿Todas decían lo
mismo? ¿Cómo podíamos controlarlo?
Recuerdo también
los libros de Historia usados en la Escuela Secundaria ¿Decía lo mismo el de
Ibáñez que el de Astolfi? ¿Por qué sabían “les grandes” cómo pensaba el o la
Profe de acuerdo a cuál de los dos autores elegía? Y cuando apareció el
Revisionismo Histórico (que me costó unas cuantas discusiones en la Secu y
riesgo de “llevarme” la materia a examen) ¿no fue bueno que pudiéramos contrastar
las afirmaciones de los libros con los documentos que contrariaban y desmentían
la historia mitrista?
También crecimos con
el Billiken y el Anteojito, y sólo mucho después comenzamos a visualizar los
intereses ideológicos que defendían, especialmente cuando en los ’80 apareció
la Humi, que duró poco y era sospechada de “progre”.
Mucho antes de
esto, ni siquiera había libros en las casas. Cuanto más, Bibliotecas más o
menos accesibles, la mayoría religiosas.
Y más antes, sólo
libros manuscritos en los conventos.
Cuando Gütenberg
inventó la imprenta, nobles y religiosos salieron a gritar exaltados,
preocupadísimos, porque era el “acabose”, porque la gente común no podría
“entender” y les iban a meter ideas “peligrosas” o extrañas en sus almas
inocentes.
Creo que todas
esas reacciones se relacionan con el temor a perder poder y privilegios, y también
a un miedo ancestral a las cosas nuevas y los cambios.
Y me parece que
esto es lo mismo que pasa hoy con el tema de la Internet, Gugle, Wikipedia y las
nuevas formas de comunicaciones.
La cantidad de
información, fácilmente accesible para al menos la mitad de la población
mundial (quienes cuentan con “conexión”), es impresionante. Las posibilidades
de contrastación y comparación de contenidos muy diferentes entre sí, enorme.
¿No sería
cuestión, entonces, de entrenarnos y entrenar para aprender a verificar las FUENTES
de las publicaciones y aprender asimismo a considerar sus sesgos, recortes y
reduccionismos a través del pensamiento crítico?
Antes éramos
bastante inocentes, y muchas personas creían ciegamente en todo lo impreso,
fueran libros o diarios, incluso en la llamada “¨Prensa Amarilla” o en
periódicos de sectas, religiones insostenibles, magia y conjuros, mensajes
extraterrestres, amenazas apocalípticas…Y aún hay quienes consumen y creen a
rajatablas en ese tipo de publicaciones. “Está arriba del diario”, decía una de
mis abuelas para refrendar que algo era verdad.
Actualmente, muches sabemos (y tratamos de mostrarlo y desinvisibilizarlo) que toda publicación está necesariamente sesgada por lo ideológico, lo que
es inevitable, y esto se comenzó a plantear, estudiar y demostrar recién en los
años ’60 del siglo pasado.
Hoy también sabemos
cabalmente de la existencia de informaciones falsas y/o mentirosas. Es el siglo
de las “feicñius” (fake news en inglés) que no son más que noticias falsas o
simplemente MENTIRAS.
¿No estamos acaso
mejor preparades, en general, para analizar racionalmente los contenidos de la
Enciclowikipedia y el Gugle? ¿o para verificar sus fuentes y afirmaciones? ¿No
confiamos en la perspicacia de la gente joven? ¿o no estamos dispuestes a
formarles en el pensamiento crítico?
Como bien
fundamentara el Etólogo Desmond Morris, en toda tribu están quienes cuidan las
tradiciones (conservadores) y quienes buscan nuevas estrategias, modos y
respuestas (innovadores), y del equilibrio entre ambos grupos depende que la
evolución cultural resulte positiva y no peligrosa para el grupo (demasiada
tradición paraliza e impide la adaptación, demasiada innovación puede poner en
peligro a la tribu).
No rechacemos a
les conservadores, pero tampoco nos dejemos paralizar por elles.
Los cambios
tecnológicos ya están activos.
Simplemente, aprendamos a usarlos, como aprendimos a usar la imprenta, los libros, los teléfonos, los aviones, la energía nuclear o los rayos láser (tanto para bien como para mal).
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