Ser bruja
Históricamente, nos han quemado, torturado, desmembrado, asesinado, segregado, por ser “brujas”.
El miedo pánico a
lo femenino por parte de esa religión imperialista, patriarcal, cristiana y
medieval, la que fundó al Vaticano y aún persiste como poderosa sucesora del
Imperio Romano, nos ha perseguido y eliminado sistemáticamente intentando destruir
y borrar nuestro poder natural.
Hoy reivindicamos
esa palabra: BRUJA.
Pero ¿qué es ser
bruja?
Simplemente,
recordar.
Recobrar los
viejos saberes, la antena despierta, la sensibilidad a lo energético, a lo no
visible por los ojos de la cara, pero visible desde esa otra percepción que
habita detrás de los ojos físicos, en el cerebro reptílico primitivo.
¿Qué es ser
bruja?
Aceptar la vieja
sabiduría ancestral que habita en los huesos de eso que llamamos “alma” y es
sólo vibrar, sólo luz, sólo energía, saber, información cuántica, memoria
genética evolutiva propia de las hembras de la especie.
¿Qué es ser
bruja?
Atreverse a ver y
creer, a ser mujer plena, a asumir el legado, el poder y la fuerza.
Atreverse.
Y, desde allí,
crecer.
Sólo eso.
SER.
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