Disentir y discutir sin secretismos
Bastante cansada estoy de escuchar y leer a cumpas (varones) repitiendo viejos dichos, como que “los trapos sucios se lavan en casa”, “las discusiones deben hacerse en la intimidad” o “deberían hacerse en privado”, respecto de las diferencias de opiniones dentro del Frente de Todes…
Cristina se OCUPÓ
personalmente, hace un tiempo, de poner sobre la mesa esas disensiones internas,
y eso (pese a las quejas de los varoncitos de siempre) produjo una reactivación
del Frente, justamente desde la aceptación y revisión de esas posturas diferentes.
Y respecto al disenso con Máximo, no ha dicho una palabra, excepto que no
estaba de acuerdo con la renuncia, nada más.
¿Eso no les dice
nada?
Parece que no
aprenden, y créanme que los entiendo, porque NO somos iguales (ni queremos
serlo).
Así que trataré
de dar EJEMPLOS concretos y sencillos.
Esos viejos y patriarcales
dichos se aplicaron desde que tengo memoria a los conflictos intrafamiliares.
¿Fueron útiles
alguna vez para MOSTRAR o modificar las diversas violencias de siglos (físicas,
emocionales, económicas) contra mujeres e hijes? ¿o las sostuvieron? Esas
violencias ¿no comenzaron a visibilizarse justamente cuando dejamos de mantenerlas
en secreto, las SACAMOS del ámbito familiar y las expresamos públicamente? De
esa manera, las mujeres aprendimos que no era un tema personal (porque
estábamos “falladas”), sino que era algo SOCIAL, sistémico. Y aunque sigan
matándonos, tenemos hoy la figura LEGAL del Femicidio y penas diferenciadas
para este tipo de violencias.
En otro ángulo, sobre
las desapariciones de personas y el robo de bebés ¿no empezó a visualizarse a
través de la actividad y denuncia PÚBLICAS de las Madres y Abuelas de la Plaza?
(sin embargo aún quedan negacionistas). Y esta acción visible permitió la
derogación de las Leyes de Amnistía y Punto Final, además del logro del ADN,
entre otras cosas.
¿Cuál es el
problema de aceptar que las personas SOMOS DIFERENTES, que tenemos miradas diferentes,
que tenemos sentires diferentes, que tenemos derecho a ser diferentes? No
aceptarlo es propio de milicos, de organizaciones verticalistas y autoritarias,
uniformadas, que NO producen ni paz, ni tranquilidad, ni equidad social, ni bienestar
general, ni salud emocional, lo que se ha evidenciado históricamente.
¿Cuál sería el
problema, o el peligro, de aceptar las diferencias, los disensos, las
discusiones abiertas y claras? ¿no forma parte esto del sistema (el menos malo
que hemos podido pergeñar hasta ahora) que llamamos DEMOCRACIA?
Nosotras, la
mayoría de las mujeres, no vemos esto como un peligro (excepto las muy
formateadas por el patriarcado hegemónico, que las hay), tal vez porque estamos
biológicamente preparadas (por evolución) para incluir, aceptar y amar a varies
hijes convivientes, todes diferentes, y que suelen pelearse bastante en la
infancia… Y eso es lo NATURAL (a diferencia del eliminar a las diferencias o a les
diferentes).
Esto también es
parte de las necesarias deconstrucciones de una cultura que ha demostrado,
indudablemente, ser nefasta, no sólo por la cantidad de conflictos armados,
guerras, asesinatos, depredaciones y demás, que llevan milenios, sino por la
fragilidad actual de la vida en el mundo, con el problema ecológico y el cambio
climático (producto de las políticas económicas depredadoras del capitalismo
patriarcal).
No sé si estamos
a tiempo para que lo piensen, se den cuenta, y así podamos revertir el tema. Pero
las mujeres, también por base evolutiva biológica, somos necesariamente optimistas
respecto de la vida. Si no lo fuéramos, no pondríamos nuestros cuerpos en
riesgo para dar a luz a nuevas vidas, sabiendo que nos puede costar la propia salud
o hasta la vida nuestra.
Y sostendremos esa esperanza, como lo hacen Madres y Abuelas de la Plaza, hasta el último suspiro.
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