Curvas femeninas, gordura y cultura

Veo un informe en SDTV sobre el tema de ser “flacas” para ser “bellas”, lo que ha sido y es muy fogoneado por las publicidades y los medios.

Es claro que el estereotipo de “belleza” tiene una fuerte base cultural que se APRENDE, pero me parece que olvidamos que tenemos un 98% de genes exactamente iguales a los de los bonobos (simios superiores) y un 96% igual al de los gorilas, es decir, que sólo un 2% de genes tienen que ver con lo cultural humano.

Muchas veces (demasiadas) olvidamos esa base genética que nos hace tener pulsiones (no “instinto”, que no existe puro en ningún mamífero superior a la oveja), pulsiones de base biológica que facilitan o impulsan ciertas conductas, moduladas y limitadas por lo cultural, pero nunca dominadas del todo.

Hace más de medio siglo que el Etólogo Desmond Morris escribió “El Mono Desnudo", libro que analiza al ser humano como animal y que te podía costar ser sospechoso de “subversión” en la Dictadura del 76, porque el autor era ateo y nos consideraba animales sexuados.

Poco después, Desmond mostró evidencias importantes en su libro “El Hombre al Desnudo. Un estudio de la gestualidad humana”, de que el macho humano tiene una reacción espontánea de base biológica, de atracción sexual (hormonal) ante las hembras que presentan una diferencia importante entre las medidas de la circunferencia de la cintura y la de la cadera, sin importar la gordura o el tamaño de la mujer, sino la PROPORCIÓN entre ambas medidas (eso que llamamos “derriere” en moda). O sea, las hembras con cintura chica comparada con la cadera, o viceversa, cadera grande respecto de la cintura, resultan biológicamente más atractivas, a nivel inconsciente automático.

Esto se puede explicar evolutivamente de manera bastante simple: Las hembras simioides con una cadera más amplia tienen mayores posibilidades de tener partos más fáciles, con mayor sobrevivencia, especialmente en el animal humano, donde la cría tiene una cabeza relativamente muy grande. Esto propició la selección natural de hembras caderudas durante UN MILLÓN Y MEDIO de años de evolución y dejó una marca genética de machos exitosos en lo reproductivo si preferían a las caderudas (por menor mortandad madre-cría).

 

El problema actual es que nos meten la idea de la flacura extrema (por cuestiones de mercado) y por otra parte muchas chicas se agregan siliconas (nocivas) en el trasero y en las lolas porque eso las hace más “atractivas” (modelo “Barbie”), lo que es bastante cierto, lo saben por experiencia, porque hace que las curvas sean más pronunciadas y eso activa visualmente la base biológica pulsional en los machos más “primitivos”.

 

Mientras, en la vida real, las curvilíneas, las que tienen estructuras corporales similares a la Venus de Milo o la Maja Desnuda de Goya (que hoy serían clasificadas como “gordas”) o se parecen a las mujeres de Botero, siguen siendo más atractivas para los varones concretos a la hora de buscar apareamiento.

 

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