La mirada sobre el cuerpo

 La mirada sobre el cuerpo

Desde los feminismos y otras deconstrucciones, se viene criticando mucho, hasta la cancelación, algunas miradas sobre el cuerpo, lo que en principio no está mal.

El tema es que se llega a cuestionar hasta el simple comentario “Adelgazaste (o engordaste) ¿Estás bien?”, que dicho en un tono coloquial y entre personas con vínculos afectuosos no tiene porqué ser peyorativo o mal intencionado.

Me parece que a veces estamos exagerando un poco en esto de cuestionar las miradas sobre el cuerpo.

"Engordaste" o ''adelgazaste" no tienen porqué ser interpretado siempre como críticos o agresivos, ya que es parte del re-conocer, "volver a conocer", al otre, o sea, es una actualización natural de lo que veo.

 

Si estoy en contacto diario con otras personas, posiblemente no advierta los cambios naturales. Nos pasa con el crecimiento de les propies hijes ¿o no?, y con nuestra pareja, si la tenemos, o nuestres mayores.

Pero si han pasado un par de semanas, o de meses, ni hablemos de años, sin ver a alguien, es una función AUTOMÁTICA neurológica natural la actualización visual de la información y la capacidad de advertir los cambios en lo que vemos, lo que incluye desde el tamaño corporal (que incluye el peso), la estatura, el corte y/o color de pelo o uñas, adminículos como anteojos, aros o pircings, estilo de la ropa, tatuajes, etc.

Esto también ocurre cuando miramos animales, paisajes o calles, simplemente porque es una función NATURAL y automática (que puede ser mejorada y potenciada por la atención y el entrenamiento).

Obvio que cuando hablamos interviene el tono de voz de quien dice, y no está nada mal observar el “cómo” dice otre lo que dice, (el tono, la mirada, la postura física, las circunstancias, el contexto…), o si hay algún insulto real explícito o encubierto (no es lo mismo “engordaste” que “parecés un chanchito” o “estás re-gorda” o “hecha una vaca” o “qué te pasó, estás destruido” …).

Pero también interviene mi mirada sobre mí, mi propia aceptación y mi capacidad de quererme como soy.

Si YO no me acepto me puede molestar cualquier comentario, por amoroso que sea.

Si yo me quiero, en cambio, poco importará una mala intención ajena y estaré protegide del bulling.

No estaría mal aprenderlo y enseñarlo a nuestres chikes, es la mejor y más sana defensa, especialmente porque yo "puedo" (tengo el poder de) actuar y decidir sobre mí, y en cambio no tengo el poder de (no puedo) modificar al otre si ese otre no quiere cambiar, por nefasto que sea. Por ejemplo, no puedo evitar o cambiar lo que dicen Milei o Mauricio, pero puedo no darles valor y también desmentirlos argumentando en contra o señalando las mentiras. Tampoco  puedo evitar que haya varones que sigan creyendo que el lugar de la mujer es “en el hogar” y como “reproductora”, pero puedo decidir hacer mi vida como se me cante, reírme de esas creencias, y hasta tenerle un poco de lástima a quien diga eso, por sus limitaciones intelectuales y culturales.

 

Lo que otre dice es responsabilidad del otre y sólo me molestará si yo le doy valor.

Tal vez sería bueno fijarnos a qué le damos entidad, en lugar de intentar “cancelar” todo lo que nos molesta.

La palabra no puede lastimarme si yo no la pongo en "valor de verdad".

Lastiman los golpes, las piedras, las balas…

Las palabras NO, si yo no les doy ese poder.

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