De Platón, el Mito de la Caverna y la Física Cuántica. Reflexiones ociosas
En un texto escrito allá por 1989 (“La Mente Nueva del Emperador”), donde se analiza el tema de los algoritmos, el Físico Roger Penrose demuestra que la geometría euclidiana (esa que aprendimos en la escuela y usamos a diario) tiene una inexactitud matemática que sólo puede apreciarse y verificarse ahora, de la mano de la Teoría de la Relatividad de Einstein y desde los nuevos aportes de la Teoría Cuántica y su tecnología.
Pero resulta que, según Penrose (que además de Matemático y
Físico es Filósofo), Platón ya lo sabía, y con él Euclides y otros grandes
geómetras griegos, por el siglo IV (A.C.) hace unos 2.500 añitos.
Esto de los “errores” geométricos es parecido a lo que pasó
con la Física de Galileo y Newton, que se verifica y sigue siendo valiosa
cuando se aplica a un universo restringido, acotado, y no a la totalidad
universal, es decir, sólo necesita ser encuadrada para conservar su valor.
Me pongo a pensar en el Mito de la Caverna, y ese mundo “ideal”
de Platón, el supuesto mundo de las “ideas de las cosas”, ideas que serían el
mundo “real”, el verdadero, del que sólo vemos las sombras deformadas por estar
las personas comunes atadas y condenadas a ver sólo los reflejos en la pared
del fondo de la caverna.
Ese mito hace más de dos mil años que es analizado y
desmenuzado por las filosofías, a punto de que su metáfora forma parte del lenguaje
popular, y ha sentado las bases de siglos de filosofías idealistas, hoy
rebatidas y devaluadas.
Y entonces me pregunto ¿de dónde sacó Platón esa supuesta “intuición”
que le hizo afirmar eso por escrito? ¿de dónde sacó él, o tal vez su Maestro Sócrates,
el llamado método socrático, la mayéutica, una herramienta basada en preguntas
y no en afirmaciones, aún hoy invaluable e irreemplazable para el pensamiento crítico
y científico?
Dando un salto mental, rememoro una hipótesis de los ’60, de
Erich Von Däniken, en su “Recuerdos del Futuro” si no me equivoco, sobre la
mitología griega y sus dioses tan irascibles, amadores e imperfectos, tan HUMANES,
que vivían en el Monte Olimpo, que tenían poderes especiales y armas capaces de
disparar rayos, y la prohibición de “cohabitar” (copular) con les humanes, cosa
sistemáticamente desobedecida y que diera lugar al nacimiento de varios Héroes,
como Hércules.
Von Däniken postulaba la posibilidad de que esos “dioses”
fueran astronautas sobrevivientes de una nave accidentada, perteneciente a una civilización
extraterrestre superior. Así se explicaría su mayor estatura, mejor salud, más
fuerza, más longevidad, sus armas y otras habilidades y conocimientos, el ser
mortales, y hasta la prohibición de mezclarse con la población local. Si esto
fuera cierto, es lógico que tuvieran conocimientos físico-matemáticos y geométricos
muy superiores a aquellos tiempos, ya que serían parte de una civilización más avanzada,
capaz de tener naves espaciales.
Platón y demás no le daban mucha bola a lo religioso, pero
la religión olímpica era hegemónica.
Se supone que esa creencia se inició en el siglo VI A.C, lo que
resulta bastante cercano en el tiempo (posiblemente contemporánea) a ciertas
medidas hoy religiosas (ortodoxas) que practicara el pueblo hebreo en su camino
en el desierto, como la circuncisión, el no mezclar utensilios usados con carne
a los usados con leche, el no tener sexo durante la menstruación, y otras medidas
que hoy se nos evidencian como sanitariamente muy útiles para la prevención en
salud en una comunidad que tenía muy escaso acceso al agua y no podía bañarse a
diario. Y no hay noticias del origen de ambas creencias.
Y ahí aparece MI loca manía de hipotetizar.
¿Y si de veras los “dioses” griegos eran técnicos conocedores
de la matemática y la física avanzadas?
¿Si pensaron en transmitir algunos de sus conocimientos a
las poblaciones locales que aún no accedían a ellos, incluso algunos de salud?
¿Si Platón hubiera recibido algo de esa información y
hubiera buscado poder transmitirla, de manera mínimamente comprensible, a sus
coetáneos, a través de una metáfora que con el tiempo pudiera ser analizada?
¿Y si el “mundo de las ideas” de Platón era el conocimiento
científico físico-matemático de lo que hoy (luego de más de 2.500 años) nos
revela la Física cuántica y la Relatividad?
Bueno, por ahí me parece un poco loco e imaginativo de mi parte,
pero la verdad, no encuentro ninguna razón coherente que me diga que no pudiera
ser posible.
Aquí lo dejo, capaz alguien tenga interés en investigar,
contrastar, rebatir…
Yo me conformo con el placer que me da el pensar, aunque no sean más que divagues ociosos.
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