Sobre el avance de las derechas - DE GATOS Y GORILAS
Nuevamente, y ante esta avanzada brutal de la derecha y los riesgos que implica, releo cuidadosamente "El Mono Desnudo", luego de años y aprenderes varios, luego de los avances espectaculares de la psico-neuro-biología y la genética. Leo otra vez aquel viejo y famoso libro del zoólogo y etólogo Desmond Morris, ese mismo libro que en los setenta podía costarnos una detención, prohibidísimo como estaba por "ateo" y por atentar contra la "divina dignidad humana".
Necesitamos volver a leerlo en profundidad,
porque somos muy injustos con los simios cuando llamamos "gorilas" a quienes
adscriben a las derechas, a los fascismos, depredadores carentes de conciencia
socio-solidaria, y que en base a su tipo de conducta social deberíamos llamar gatos,
GRANDES GATOS, grandes felinos.
Según Desmond, y por decirlo muy brevemente,
lo que hizo que aquel mono originario pudiera bajar de los árboles cuando los
bosques empezaron a disminuir dramáticamente, que se desparramara por el llano y por cuanto paisaje
hubiere, con el éxito con que lo hizo, fue el haber desarrollado (entre otras adquisiciones
y adaptaciones genéticas) las características cazadoras, depredadoras y
acumulativas de los grandes felinos, que además no tienen en general conductas
gregarias ni solidarias fuera de su manada, siendo incluso el único bicho que
asesina sin piedad a las crías de una hembra sola, para asegurar la propia reproducción
(con la frialdad de quien nosotros llamaríamos un psicópata), y que tienen una
organización muy jerarquizada y bastante rígida.
Es decir, las acciones que actualmente vemos
en personajes como Singer (el de los "fondos buitre"), Magnetto, la mafia,
la "famiglia" Macri y todo su entorno, Peña incluido, los grandes
banqueros y financistas, los "exitosos" de Wall Street y toda esa
runfla, NO son heredadas de los simios (con los cuales compartimos hasta un 98%
de carga genética), sino de los grandes gatos carnívoros, en una evolución de millones
de años que nos convirtió en "monos cazadores", y que en estos seres
se ha detenido y estancado.
"Para estos animales, el acto de matar se
ha convertido en una finalidad, en un acto de consumación"[1],
escribe Desmond Morris. "La
caza tendría que tener su propia recompensa" (…) "Tal vez, como en el
gato, la caza, la muerte de la víctima y la preparación de la comida darían
origen a objetivos propios; separados e independientes se convertirían en fines
para sí mismos. Cada uno de ellos tendría necesidad de expresarse, y no quedaría
satisfecho con la satisfacción de otro cualquiera"[2].
A poco que lo razonemos, vemos que este
argumento tira por tierra, de paso, esa bastante zonza afirmación: "es
rico, no necesita robar" (cuya falsedad conocemos, obvio), ya que estos
sujetos no roban, DEPREDAN, y lo hacen porque son grandes gatos primitivos,
menos humanizados de lo que necesitamos hoy.
"El entrenamiento cultural puede lograr muchas cosas, desde luego, pero, por muy brillante que sea la maquinaria de los centros superiores del cerebro, necesita un considerable apoyo por parte de las zonas inferiores"[3], afirmó Desmond, el etólogo observador, hace más de sesenta años, y esto está cada vez más corroborado por los estudios de las neurociencias en avance.
Escuché a un sociólogo decir una vez, en una clase de economía (allá
por los nefastos '90), que lo mejor que le podía pasar al mundo de hoy, cuando
producimos más de lo necesario para alimentar a todes, sería feminizarse, es
decir, adoptar las características distributivas propias de la hembra humana.
Pero ahí están los Grandes Gatos, depredando y acumulando…
"El desarrollo cultural nos ha proporcionado crecientes e impresionantes mejoras tecnológicas, pero cuando éstas chocan con nuestras cualidades biológicas fundamentales, tropiezan con una fuerte resistencia. Las normas básicas de comportamiento establecidas en nuestros primeros tiempos de monos cazadores siguen manifestándose en todos nuestros asuntos, por muy elevados que sean" (…) "…nuestro cerebro pensante no está siempre de acuerdo con nuestro cerebro sensitivo "[4]
Grandes gatos, depredadores gatos, hermosos
felinos seductores e implacables, pieles y ojos claros, que ponen en peligro a
toda la humanidad y a la propia tierra, simios cazadores con su evolución
humana detenida, demorada, retrasada…
¿Podremos superarles?
[1] "El Mono Desnudo. Un estudio del Animal Humano", Desmond
Morris, Traducción J. Ferrer Alou, JPG en Sitio: http://www.scribd.com/Insurgencia
. Pág. 12.
[2] Id. Ant. Pág. 17.
[3] Id. Ant. Pág. 16.
[4] Id. Ant. Pág. 18 y 19.
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