DESTRUYENDO MITOS: El nefasto mensaje ideológico de “La Bicicleta Blanca”
Indudable que el poema es hermoso, bien escrito, con ritmo y
cadencia perfectos. Indudable que la música que le puso Piazzola es excelente,
además de bellísima, peeeero…
¿Qué tal si analizamos un poco el mensaje, el significado?
1. El protagonista, en principio (y sin entrar a considerar toda
la simbología mítica cristiana de la descripción) daba “risa”, pero un día su bicicleta,
de manera mágica, comenzó a emitir una estela maravillosa que cambiaba la realidad,
entonces todo se volvía “bueno”.
Es decir:
- Si “los poderosos” terminaban con el hambre no era porque la sociedad completa decidía eliminar las diferencias, cambiar el sistema y considerar la equidad como un derecho (y luchar por ello).
- Si el intendente cumplía su tarea (para lo cual fue elegido y es pagado) no era por la adecuada exigencia y control de sus votantes.
-Si el punga devolvía lo robado no era por tener una adecuada inserción, con posibilidades, trabajo, educación y conciencia social.
- Si te salías de la pena personal no era por elección vital…
Todo eso (y más) era posibilitado por la magia mesiánica de
un “salvador”, y no por capacidades y responsabilidad humanas.
2. Después, los seres humanes comunes entran a romper la
bici por una “siniestra rabia” que aparece “sin querer”, sin que sepan “porqué”.
Es decir, los pobrecitos humanos violentos destructores NO son responsables de
sus acciones destructivas, no se hacen cargo (como no se hicieron cargo de los
problemas sociales previos).
3. El “mesías”, encima, grita “que YO los salve”, es decir,
se hace cargo expreso del problema, aunque es evidente, por lo sucedido, que su
poder es bastante poco efectivo y bastante impotente.
4. El poema termina con una expresión de fe, donde se supone
que ese mesías volverá. La pregunta sería ¿para qué?, si es obvio que viene sin
poder resolver nada desde hace milenios.
¿Y por qué digo que el mensaje es “nefasto”?
Por las dos razones señaladas:
1. la solución vendría de un MESÍAS y no de nosotres como grupo social y
2. Nosotres no seríamos responsables de lo que hacemos.
Es decir:
- Si “los poderosos” terminaban con el hambre no era porque la sociedad completa decidía eliminar las diferencias, cambiar el sistema y considerar la equidad como un derecho (y luchar por ello).
- Si el intendente cumplía su tarea (para lo cual fue elegido y es pagado) no era por la adecuada exigencia y control de sus votantes.
-Si el punga devolvía lo robado no era por tener una adecuada inserción, con posibilidades, trabajo, educación y conciencia social.
- Si te salías de la pena personal no era por elección vital…
Por las dos razones señaladas:
1. la solución vendría de un MESÍAS y no de nosotres como grupo social y
2. Nosotres no seríamos responsables de lo que hacemos.
Esta creencia viene siendo sostenida desde hace MILENOS por las religiones hegemónicas imperialistas, incluso al punto actual de ganar la simpatía (inconsciente y a-crítica) de las personas no religiosas a través de música y poesía excelentes. Y también es el mismo atravesamiento ideológico de los Superhéroes, desde Superman, pasando por Flash, Aquaman, Batman, la Mujer Maravilla, el Hombre Araña, etc.
¿No será hora de volver a plantearnos por qué a los poderes dominantes les interesa tanto sostener y transmitir esta “Matrix”? De paso, podemos preguntarnos porqué Cuba sigue bloqueada y ahora lo es Venezuela… Ni Fidel, ni el Che, ni Chávez eran “mesías” o superhéroes.
“Las religiones exigen creyentes. Quienes creen, no piensan” (Osho).
NOTA:
Letra completa de LA BICICLETA BLANCA.
Lo viste. Seguro que vos también, alguna vez, lo viste: te
hablo de ese eterno ciclista solo, tan solo, que repecha las calles por la
noche.
Usa las botamangas del pantalón bien metidas en las medias y una boina calzada hasta las orejas, ¿te fijaste? Nadie sabe, no, de dónde cuernos viene, jamás se le conoce a dónde diablos va.
De todos modos, si lo vieras pasar, miralo con mucho Amor: puede que sea, otra vez...
El flaco que tenía la bicicleta blanca;
silbando una polkita cruzaba la ciudad.
Sus ruedas, daban pena: tan chicas y cuadradas
que el pobre se enredaba la barba en el pedal
Llevaba de manubrio los cuernos de una cabra.
Atrás, en un carrito, cargaba un pez y un pan.
Jadeando a lo pichicho trepaba las barrancas,
y él mismo se animaba gritando al pedalear.
"¡Dale, Dios!... ¡Dale, Dios!... ¡Meté, flaquito corazón!
Vos sabés que ganar no está en llegar sino en seguir..."
Todos, mientras tanto, en las veredas,
revolcándonos de risa lo aplaudimos a morir!
y él, con unos ojos de novela, saludaba, agradecía,
y sabía repetir:
"¡Dale, Dios!... ¡Dale, Dios!... ¡Dale con todo, Dale, Dios!..."
Pero cierta noche, su horrible bicicleta con acoplado entró
a sembrar una enorme cola fosforescente. ¡Increíble!: los pungas devolvían las
billeteras en los colectivos; los poderosos terminaban con el hambre; los ovnis
nos revelaban el misterio de la Paz; el Intendente, en persona, rellenaba los
pozos de la calle, y hasta yo, pibe, yo que soy las penas, lloré de alegría
bailando bajo esa luz la polka del ciclista.
Después, no sé, ¡te juro!, por qué siniestra rabia,
no sé por qué lo hicimos, lo hicimos sin querer,
al flaco, ¡pobre flaco!, de asalto y por la espalda,
su bicicleta blanca le entramos a romper.
Le dimos como en bolsa, si asco, duro, en grande:
la hicimos mil pedazos... Y, al fin, yo vi que él,
mordiéndose la barba, gritó: "¡Que yo los salve!"
Miró su bicicleta, sonrió, se fue de a pie.
Mi viejo Flaco Nuestro que andabas en la Tierra: ¿Cómo te
olvidaste que no somos ángeles sino hombres y mujeres?
Flaco, no te quedes triste,
todo no fue inútil, no pierdas la fe...
En un cometa con pedales
¡dale que te dale! yo sé que has de volver...
Usa las botamangas del pantalón bien metidas en las medias y una boina calzada hasta las orejas, ¿te fijaste? Nadie sabe, no, de dónde cuernos viene, jamás se le conoce a dónde diablos va.
De todos modos, si lo vieras pasar, miralo con mucho Amor: puede que sea, otra vez...
silbando una polkita cruzaba la ciudad.
Sus ruedas, daban pena: tan chicas y cuadradas
que el pobre se enredaba la barba en el pedal
Atrás, en un carrito, cargaba un pez y un pan.
Jadeando a lo pichicho trepaba las barrancas,
y él mismo se animaba gritando al pedalear.
"¡Dale, Dios!... ¡Dale, Dios!... ¡Meté, flaquito corazón!
Vos sabés que ganar no está en llegar sino en seguir..."
revolcándonos de risa lo aplaudimos a morir!
y él, con unos ojos de novela, saludaba, agradecía,
y sabía repetir:
"¡Dale, Dios!... ¡Dale, Dios!... ¡Dale con todo, Dale, Dios!..."
no sé por qué lo hicimos, lo hicimos sin querer,
al flaco, ¡pobre flaco!, de asalto y por la espalda,
su bicicleta blanca le entramos a romper.
la hicimos mil pedazos... Y, al fin, yo vi que él,
mordiéndose la barba, gritó: "¡Que yo los salve!"
Miró su bicicleta, sonrió, se fue de a pie.
todo no fue inútil, no pierdas la fe...
En un cometa con pedales
¡dale que te dale! yo sé que has de volver...
Comentarios
Publicar un comentario